Publicado el: 17/02/2020 Categorías : Noticias

Las alternativas al cigarrillo ayudarán a reducir los casos de cáncer de pulmón

Reducción de Daños en Enfermedades No Transmisibles Durante la conferencia internacional celebrada en París, médicos de diferentes países destacaron el potencial de estos productos para quienes siguen fumando al disminuir las sustancias tóxicas

Un mundo sin humo es un pensamiento ambicioso que se plantean los que luchan contra el tabaquismo, como las autoridades de Reino Unido que trabajan con el objetivo de crear una generación sin humo de cara a 2030. Para conseguirlo, están poniendo el foco en reducir la prevalencia de fumar, llegando a aquellas comunidades donde la incidencia del tabaco es más alta y aportando a los fumadores las herramientas necesarias para dejarlo.

Durante la Conferencia Internacional sobre Reducción de Daños en Enfermedades No Transmisibles, celebrada recientemente en Paris, Tarek Safwat, neumólogo y profesor de Medicina Pulmonar de la Universidad de El Cairo, reiteró que «cualquier médico recomienda dejar de fumar, no hay debate en esto», pero para aquellos que quieren seguir consumiendo nicotina, la forma más dañina de hacerlo es fumando, o lo que es lo mismo, quemando el tabaco. Con la combustión, el cigarrillo alcanza temperaturas superiores a los 800 grados centígrados que cambian su composición química y liberan más de 7.000 sustancias en el humo que inhala el fumador. De ellas, 100 son dañinas o potencialmente dañinas y, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) son las principales causantes del desarrollo de enfermedades vinculadas al tabaquismo, principalmente cardiovasculares, respiratorias y diferentes tipos de cáncer.

Pero, ¿cómo se consigue reducir la presencia de sustancias tóxicas? El «quid» de la cuestión está en «separar la nicotina del alquitrán para que ésta se pueda seguir consumiendo, pero sin la parte perjudicial, que es el alquitrán que se genera durante la combustión», señaló Laura Rosen, investigadora de la Universidad de Tel Aviv. La respuesta es simple: para reducir las sustancias tóxicas, hay que eliminar el humo y la combustión de la ecuación. En contra de la falsa idea de que la principal causa de las enfermedades es la nicotina, lo que realmente produce el daño son todas las partículas y componentes químicos que están presentes en el humo de los cigarrillos durante la combustión. La nicotina se encuentra de manera natural en la planta del tabaco, al igual que en vegetales como la berenjena y el tomate, y es la que genera la adicción. Para explicarlo de una forma más clara, varios expertos citaron al psicólogo británico y padre de la reducción del daño del tabaquismo, Mike Russell, cuando dijo que «la gente fuma por la nicotina, pero muere por el alquitrán».

Los productos sin combustión, como los cigarrillos electrónicos (con nicotina, pero sin tabaco) y el tabaco calentado, funcionan a temperaturas cercanas a los 350 grados centígrados, muy por debajo de los 800 grados que se alcanzan con la combustión. De esta forma, el aerosol que se libera reduce considerablemente la presencia sustancias químicas dañinas respecto al humo de los cigarrillos convencionales.

Para el Dr. Safwat, las recomendaciones de los médicos para erradicar el cáncer provocado por fumar son dos: dejar de fumar y, en su defecto, optar por productos menos nocivos. En la misma línea, el oncólogo británico Peter Harper explicó que no son inocuas, «nadie dice que sean completamente seguras, pero representan una mejoría». «Los cambios de estilo de vida son la forma más efectiva de minimizar los problemas de salud de muchas enfermedades crónicas, pero también la reducción del daño», indicó Harper. Existen beneficios en avanzar hacia productos menos dañinos y en esa línea, el Dr. David Zaridze, oncólogo y presidente de la Russian Cancer Society aseguró que la transición a los cigarrillos electrónicos es buena porque estos presentan una menor concentración de sustancias cancerígenas, lo que anima a pensar que, con los productos sin combustión, se puedan reducir las muertes causadas por cáncer de pulmón.

«No se ha encontrado una asociación entre los cigarrillos electrónicos y el cáncer», explicó Rosen. No obstante, advirtió que sí existen evidencias de que estas alternativas son «dañinas para el corazón», por lo que aconsejó que la mejor opción es dejar de fumar. De hecho, los cigarrillos electrónicos, a pesar de no ser inocuos, han tomado un papel relevante en la mejora de la salud pública, ya que podrían contribuir a que alrededor de 20.000 personas dejasen de fumar cada año solo en Reino Unido, según un informe sobre los hábitos de consumo de tabaco elaborado por el Departamento de Salud Pública de Inglaterra (PHE).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) parece no querer aceptar la creciente evidencia científica y el relevante papel de estos nuevos productos alternativos como herramienta complementaria en la lucha contra el hábito de fumar. Este organismo se resiste a admitir que las alternativas sin humo son menos nocivas que los cigarrillos. La OMS opta por defender soluciones que «sabemos que funcionan», como terapias de reemplazo de nicotina y fármacos para dejar de fumar. En este sentido, el Dr. Harper se mostró en desacuerdo con la estrategia de la OMS contra el tabaquismo, porque aboga exclusivamente por los tratamientos farmacológicos con supervisión médica, «no puedo estar más en desacuerdo», agregó. Por su parte, Rosen advirtió que estas medicinas, que en teoría son seguras y efectivas, también tienen efectos secundarios. Además, la realidad de las farmacoterapias no es tan positiva como sostiene la OMS: ocho de cada diez fumadores fracasan en su intento de dejar el cigarrillo y vuelven a fumar al cabo del año. A los cuatro años, la tasa de éxito de los tratamientos desciende hasta el 14%, según Rosen. En ese sentido, los estudios cuestionan los resultados de los tratamientos para dejar los cigarrillos, pero lo que de verdad «es efectivo es la reducción del riesgo con productos alternativos a los cigarrillos de combustión», tal y como apuntó Andrzej M. Fal, neumólogo del Hospital Clínico Central de Varsovia (Polonia).

Ante la falta de consenso, merece citar el caso de Suecia, cuya incidencia de cáncer de pulmón en varones es la más baja de toda Europa. Y, ¿por qué? Tarek Safwat señaló el snus (tabaco oral sin combustión) como la principal razón ya que en este país hay una incidencia de fumadores muy baja, al tiempo que existe desde hace décadas una tradición muy fuerte de consumo de este producto sin combustión por parte de los varones. Estas alternativas para el oncólogo egipcio aportan «beneficios importantes» para aquellos que no quieren –o no pueden– dejar de fumar y, por lo tanto, es positivo.

El Dr. Safwat también se encargó de desmentir la relación entre el consumo de cigarrillos electrónicos y la aparición de lesiones pulmonares que afectaron a cerca de 1.000 fumadores en EE UU. Si bien es cierto que los productos sin combustión no son completamente seguros, las investigaciones realizadas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, por sus siglas en inglés), la FDA y los departamentos de salud estatales y locales americanos afirman que estos casos se deben al consumo de líquidos ilegales adulterados con THC (entre otras sustancias) adquiridos en el mercado negro. «Lo que se incorpora en el vapeo no es inocuo, pero el verdadero peligro es la introducción de estos líquidos adulterados a través de puntos de venta no oficiales», indicó.

Fuente: La Razón